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Trágicamente no podemos pasar mucho tiempo sin escuchar que un oficial demasiado entusiasta maltrató a un joven de color.

Asraa Mustufa ha estado diciendo a los lectores de Colorlines sobre la historia de José Gutiérrez Guzmán, un hombre del sur de California que quedó en estado de coma al ser electrocutado con un arma de carga eléctrica en la frontera de Arizona a finales de Marzo, nueve días después de haber sido deportado a un país que no era su casa. Un residente de Los Ángeles desde hacía mucho tiempo, estaba tratando de entrar nuevamente al país para reunirse con su familia cuando los agentes fronterizos abrieron fuego contra él. Los oficiales de inmigración todavía planean deportar a Gutiérrez mientras sigue en estado de coma por la violencia sufrida. Pero después de las manifestaciones a las afueras del hospital de Arizona, su abogado obtuvo una orden judicial y se le informó que sería trasladado a un hospital en Los Ángeles mientras que su juicio se desarrolla.

Sin embargo, hay una historia más grande que el caso de Gutiérrez. Ésta no es la primera vez que los agentes de la Patrulla Fronteriza han estado bajo el escrutinio público por el uso excesivo de armas de descarga eléctrica. Por ejemplo, el pasado mes de mayo Anastasio Hernández Rojas fue golpeado y asesinado por la patrulla fronteriza en San Diego.

¿Cómo llegamos a esto? Diariamente los inmigrantes son deshumanizados en el discurso de la nación señalándolos como “Ilegales.” No debe ser ninguna sorpresa que sean tratados de forma inhumana, con una violencia fuera de proporción por parte de la policía.

El insulto de la palabra ilegal, está tan extendido que incluso entre los escritores y los organismos de radiodifusión de los medios de comunicación dependen de otra manera de grandes casualidades para reforzarla con versiones supuestamente neutrales, como la expresión, “inmigrantes ilegales.” Un amigo y yo hemos estado conversando recientemente acerca de la elección de la palabra ilegal con respecto a términos precisos y no deshumanizante, y el hecho que periodistas niegan inmediatamente el juicio justo a una persona al usarla. Así que entre los muchos otros problemas con ésta etiqueta, le permite al usuario actuar como juez y jurado.

Y cuando deshumanizante, las condenas sumarias de personas se normalizan, la violencia que sigue parece normal también. En el primer día de primavera de éste año, el mismo día que José Gutiérrez Guzmán fue deportado, la patrulla fronteriza le disparó y mató a un joven de 19 años visiblemente desarmado. El asesinato ocurrió a plena luz del día en la ciudad fronteriza de Douglas, Arizona. Carlos La Madrid, un ciudadano Estadounidense, deja atrás una madre, hermana, esposa, amigos y familia, todos los que están en busca de respuestas mientras lloran con incredulidad.

Como representante de la Red de Acción Fronteriza, Jennifer Allen señaló sobre el asesinato, “No hay razón para dispararle a un joven de 19 años de edad, ciudadano de EE.UU. en la espalda cuando escalaba sobre una pared hacia México.” No hay ninguna razón, salvo el supuesto de que él es un inhumano “ilegal.” El F.B.I. ahora es quien maneja la investigación, y de acuerdo con la estación local de noticias 0KOLD-13, ni ellos ni la patrulla fronteriza están dando declaraciones sobre el caso.

El tío de La Madrid, Javier Terán, ofreció la mejor explicación: “[El agente de la patrulla fronteriza] pensaba que mi sobrino era un “ilegal,” no un ciudadano de EE.UU. o cualquier otra persona, como antes. [Pensó] que era un ilegal, y “yo me puedo salir con la mía”’.

Aún frescas en nuestra memoria, están las historias de otros jóvenes asesinados por la patrulla fronteriza sin razón alguna. El octubre pasado, la patrulla fronteriza le disparó, matando a Juan Méndez, un muchacho de 18 años de edad de Eagle Pass, Texas. Y antes que eso, en el mes de junio del 2010, agente de frontera en el Paso-Juárez, puerto de entrada a México, asesinó a Sergio Adrian Hernández Guereca; él tenía solamente 15 años.

Cada uno de estos hombres, que se muestran a continuación, son seres humanos - ellos son hijos y padres, hermanos y primos y amantes. No son delitos.

Los abusos en la frontera han estado ocurriendo desde hace mucho tiempo, sin alivio a la vista. En el 2008, la organización de Phoenix llamada No Más Muertes dio a conocer un informe de la crónica de más de 400 cuentas individuales de violaciones de la patrulla fronteriza, junto con análisis y recomendaciones.

El Presidente Obama y la Secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano pueden elegir condenar éstos abusos y asesinatos en la frontera a manos de sus funcionarios, pero no lo han hecho. Su silencio se entiende fuerte y claro. Pero usted no tiene por qué callar. Infórmese sobre nuestra campaña Ningún Ser Humano es Ilegal, firme el compromiso para rechazar el mismo insulto y pida a sus amigos y familias que hagan lo mismo.

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Read this article in English: “The Casual Violence that Dehumanizing Language Breeds”

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